Por Federico Bernal 02-12-2009 /
El neoliberalismo va logrando imponer a la opinión pública la imagen de un país en irremediable tránsito hacia su descomposición social, económica e institucional.
La sensación buscada: la Argentina carece de valor, sus infelices habitantes se debaten diariamente entre la vida y la muerte; la pobreza y la marginación están descontroladas, y en la Casa Rosada gobierna una dictadura fascista con pretensiones monárquicas.
La estrategia ambicionada:
1) predisponer a la población para un repentino cambio en el poder, y
2) el cambio en el poder debe ser inminente y a cualquier precio.
Ahora bien, tal estrategia, tal plan de pillaje de nuevos adeptos sólo será viable, sólo triunfará mientras se consiga seguir censurando al país puesto en marcha desde 2003.
Es por esta razón que, paralelamente con el avance del Estado en los sectores capitales de la economía nacional, resulta ineludible divulgar y enseñar la Argentina verdadera, con sus éxitos, sus fracasos y reales inconvenientes a cuestas.
En este sentido, tal vez nada más oportuno en estos tiempos de desestabilización, que contratar al grupo de televisión irlandés Radio Telefís Éireann para filmar la versión rioplatense de La Revolución no será televisada, documental que corroboró la tesis golpista en los acontecimientos vinculados con el derrocamiento de Hugo Chávez en abril de 2002.
Porque la decisión de rodar La Argentina no será televisada depende de las autoridades nacionales; este humilde escribidor propone aquí fotografiar al país víctima de la censura y la humillación, igualmente vital a la toma de conciencia colectiva sobre la intentona golpista en marcha.
Antes de comenzar, sepa el lector que a diferencia de lo que cabría de esperar en un hipotético documental televisivo, las líneas expuestas a continuación carecen de la participación estelar de la Michel de Nôtre-Dame del subdesarrollo, doña Lilita Carrió.
Su ausencia es justificada: no hay espacios para mentes enfermas, atrasadas y antidemocráticas en una república sana, fuerte y dispuesta a resolver sus problemas en paz, armonía y democracia.
Vaya pues la instantánea de la Nación que hoy por hoy está siendo amenazada de muerte.
Entre 2003 y el primer trimestre de 2008, la Argentina experimentó un proceso de desarrollo socioeconómico notable.
Registró tasas de crecimiento del PBI promedio del orden del 8,5% (según datos del FMI), convirtiéndose en el segundo de mayor crecimiento económico del mundo detrás de China y el primero de América Latina (más que duplicando el crecimiento de Brasil).
Su volumen de reservas internacionales pasó de 10.024 millones de dólares a 49.128 millones, mientras que la tasa de exportación de bienes registró siempre valores positivos, alcanzando picos inéditos del 33,7% (variación anual) en el cuarto trimestre de 2007 y 48,4% en el tercero de 2008.
Ese año, el PBI fue de 325.000 millones de dólares, situando a la economía nacional como la 31º del mundo en términos de producción y tercera detrás de Brasil y México, con el 7,7% del PBI regional.
En materia de PBI per cápita a paridad del poder adquisitivo, la Argentina ocupó el tercer lugar en América Latina, detrás de México y Chile.
Dicho nivel de crecimiento y desarrollo económico fue acompañado de una drástica disminución del desempleo (3,8 millones de puestos de empleo generados), pasando del 20,4% (2003) al 8,4% (primer trimestre de 2008), a la vez que apuntalado por un boom exportador que permitió al comercio argentino atravesar una etapa de sobresaliente prosperidad, tanto en sus aspectos cuantitativos como cualitativos.
En efecto, la Argentina vive desde entonces un muy significativo proceso de diversificación en términos de tipo de bienes exportados, con una alta participación de manufacturas industriales y agropecuarias.
Asimismo, y entre 2003 y 2009, las políticas macroeconómicas implementadas permitieron dar un nuevo impulso a la industria y a las actividades tecnológicas asociadas.
Según datos de la Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones (ProsperAr), el sector industrial de mayor crecimiento en este período fue el de Maquinarias y Equipos (superior al 160%), sector íntimamente vinculado al desarrollo industrial y tecnológico.
Pero eso no es todo.
El Gobierno nacional ha reactivado de manera decidida y coordinada sectores estratégicos de alto valor agregado científico y tecnológico.
En primer lugar podemos citar a la biotecnología.
En la actualidad existen cerca de 55 empresas biotecnológicas operando en la cadena agroindustrial y 35 centros de investigación en biociencias.
El 16% del gasto en actividades innovadoras y el 8% de las inversiones en I+D en la Argentina se orientan a este sector.
En segundo lugar, el país viene apostando fuertemente al desarrollo de las energías alternativas, la robótica, las actividades nucleares y espaciales, fundamentalmente concentradas en las empresas estatales INVAP y Enarsa, así como también en la Comisión Nacional de Energía Atómica y en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, esta última responsable de llevar a cabo el Plan Espacial Nacional.
Gracias a estas empresas y organismos, la Argentina no sólo fabrica satélites de vanguardia, reactores de última generación (de experimentación y en los próximos años de generación eléctrica), radioisótopos e instrumental nuclear médico, sino que consigue ganar licitaciones internacionales en las que participan empresas de Canadá, Alemania y Francia.
Al respecto, cabe mencionar que la Argentina se encuentra trabajando en la construcción de tres satélites de telecomunicaciones y en un proyecto para la construcción de dos satélites orientados a la gestión de emergencias meteorológicas y geológicas, aparatos que una vez finalizados serán los de mayor capacidad y tamaño de todo el hemisferio Sur.
Este reverdecer en actividades de alto contenido tecnológico derivó en un fortísimo desenvolvimiento del sector software, con cerca de 1.600 empresas registradas de las cuales el 60% son pymes y el 55% exporta sus productos al extranjero (en 2008 las exportaciones del sector representaron el 26% de sus ventas totales.
Desde 2003 las exportaciones crecieron un 364%).
Esta Argentina industrial, tecnológica y científicamente avanzada sólo es posible por su sostenida oferta de mano de obra altamente calificada, producto de su elevado nivel educativo.
A propósito, es justo señalar que las tasas de matriculación secundaria y terciaria son de las más altas de la región (los estudiantes universitarios cada 10.000 habitantes más que duplican el promedio regional, al igual que los científicos e ingenieros dedicados a la investigación y al dsarrollo tecnológico cada 1.000.000 de habitantes), ubicándose a mitad de camino entre los de Brasil y los de España o Italia.
El diferencial de formación de la mano de obra ubica a la Argentina como el país de Latinoamérica con la mayor cantidad de patentes por habitante registradas en las últimas cuatro décadas, lo cual a su vez lo posiciona como aquel con las mejores perspectivas de innovación para el quinquenio venidero y el cuarto en términos de emprendedurismo (ProsperAr).
Industrialización, caída del desempleo, obra pública y diversificación del aparato productivo a ritmos sostenidos durante un lustro rindieron sus frutos: en su tradicional informe Liveability Index de 2009, el diario inglés The Economist examinó la calidad de vida de 140 ciudades del mundo y destacó a Buenos Aires como la mejor de América Latina para vivir.
Hasta aquí, un fragmento, una parte de la Argentina censurada por el neoliberalismo mediático y político, tanto de izquierda como de derecha.
Pero no son el crecimiento y el desarrollo las únicas víctimas de la afrenta reaccionaria.
La crisis internacional y su impacto en la Argentina también fueron censuradas.
Y es que de no haber obrado así, automáticamente se hubiera destacado a la nación como una de las menos golpeadas a escala planetaria, y al paquete anticrisis del Gobierno como uno de los más eficientes implementados a la fecha, confirmando, entre otras cosas, lo acertado de la decisión de estatizar las AFJP.
Al respecto, algunas pequeñas consideraciones.
Según el Centro de Economía Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto (sobre la base de datos del FMI y The Economist), la tasa de crecimiento del PBI de la principal potencia industrial de la Unión Europea, Alemania, se desplomó de 3,3% en el segundo trimestre de 2008 a un -5,9% en el segundo trimestre de 2009.
Por su parte, Canadá pasó de 0,5% a -3,2%, Japón de -0,1% a -6,4%, Estados Unidos de 0,8% a -3,9% y España de 0,9% a -4,2%.
En América Latina, los países más afectados fueron México (de 1,6% a -10,3%), Brasil (de 6,8% a -1,2%) y Chile (de 4,8% a -4,5%). ¿Y la Argentina?
En igual período, la crisis global impactó de la siguiente manera: de 6,9% se cayó al -0,8%, aunque siendo uno de los pocos países en el mundo que aún mantuvo porcentajes de crecimiento positivos (2%) en el primer trimestre de 2009 (Alemania registró un -6,9%, Canadá -2,1%, Estados Unidos un -2,6%, España -2,9%, Brasil un -1,8%, etc.).
En materia de desempleo y desde junio de 2008 a igual mes de 2009, la Argentina pasó de 8% a 8,8%, Estados Unidos de 5,5% a 9,5%, México de 3,6% a 5,2% y Francia de 7,5% a 9,4%, para citar algunos casos.
En España, el país más castigado de la Unión Europea, el desempleo trepó al 19% (The Economist - 26/11/09).
La Argentina hasta aquí revelada es sistemáticamente excluida de los grandes canales y radios privados del país.
Darla a conocer disolvería en cuestión de meses la estrategia mediática golpista que, como se dijo al comienzo, busca convencer a la opinión pública de estar al borde de una guerra civil o de estar sometida por un gobierno dictatorial y fascista cuyo matrimonio presidencial es una pareja de lunáticos con ínfulas de zares o césares.
Y dar a conocer ese país es, justamente, la clave para neutralizar en el plano social y cultural la contrarrevolución en marcha.
El tiempo apremia.
Debemos tomar y hacer tomar conciencia de que una Argentina justa, industrial, científica y tecnológica – si bien a años luz de todo su potencial y repleta de contradicciones – intenta abrirse paso a fuerza de machete en un país provincializado, cubierto de soja, vacas y granos.
Con o sin la participación de Radio Telefís Éireann: luz, cámara, acción, y a rodar La Argentina no será televisada.
A denunciar el golpismo y a descubrir el gran país renacido en 2003.
NOTA DE LA NAC&POP: Impresionante aporte de Federico Bernal a un debate que el bloque antinacional se esmera en soslayar. Yendo a media máquina y con grandes lagunas de ejecución se ha logrado lo que Federico describe con la frialdad de los números. El ataque antikirchnerista no busca superar los logros del rumbo iniciado en 2003 liquidando viejas rémoras ideológicas, heredadas directamente del período anterior. Tampoco busca promocionar esa superación reemplazando equívocos y autodestructivos acuerdos con sectores íntimamente ligados al país heredado de la larga noche de medio siglo iniciada en 1955 con nuevas organizaciones políticas y transformaciones jurídico-institucionales que bloquean la eliminación de la hegemonía fisiocrático/imperialista. Por el contrario, pretende retrotraer lo ya andado y retornar, en cuanto sea posible, a la Argentina desvencijada y miserable del 18 de diciembre de 2001.Hoy más que nunca se impone reconstruir el frente nacional sobre bases completamente nuevas. Parte de esta tarea es la reconfiguración de raíz de la estructura social y económica del país, desde el punto de vista de la defensa nacional omnicomprensiva. El Estado tendrá que asumir, bajo formas cogestionarias y autogestionarias, una decidida participación no ya en la regulación y promoción de las tecnologías de punta sino en la producción, distribución y comercialización de los bienes estratégicos de la economía. El comercio exterior y las finanzas, además, tienen que dejar de ser para siempre asunto de economistas, para convertirse en lo que realmente son: actividades estratégicas y de defensa nacional, en el más alto grado del término, que tienen que someterse a un plan de conjunto coordinado desde el centro del poder político para beneficio del conjunto de la Nación.Aquellos que hoy intentan revertir lo logrado, por supuesto, se opondrán. El mejor ejemplo que tenemos para enfrentarlos es el que nos legan Cabeza de Tigre, si es necesario, y la planificación económica sabiamente impuesta por el General San Martín en las provincias cuyanas. En un país como la Argentina, el DNI no es garantía de patriotismo. La construcción de una patria es tarea a desarrollar. Elija cada cual dónde se ubica, y hágase cargo de las consecuencias de esa elección. NESTOR GOROJOVSKY/ R-P / NAC&POP nmgoro@gmail.com
Fuente: http://www.elargentino.com//
NACIONAL Y POPULAR
http://www.nacionalypopular.com/index.php?option=com_content&task=view&id=13566&Itemid=208
El neoliberalismo va logrando imponer a la opinión pública la imagen de un país en irremediable tránsito hacia su descomposición social, económica e institucional.
La sensación buscada: la Argentina carece de valor, sus infelices habitantes se debaten diariamente entre la vida y la muerte; la pobreza y la marginación están descontroladas, y en la Casa Rosada gobierna una dictadura fascista con pretensiones monárquicas.
La estrategia ambicionada:
1) predisponer a la población para un repentino cambio en el poder, y
2) el cambio en el poder debe ser inminente y a cualquier precio.
Ahora bien, tal estrategia, tal plan de pillaje de nuevos adeptos sólo será viable, sólo triunfará mientras se consiga seguir censurando al país puesto en marcha desde 2003.
Es por esta razón que, paralelamente con el avance del Estado en los sectores capitales de la economía nacional, resulta ineludible divulgar y enseñar la Argentina verdadera, con sus éxitos, sus fracasos y reales inconvenientes a cuestas.
En este sentido, tal vez nada más oportuno en estos tiempos de desestabilización, que contratar al grupo de televisión irlandés Radio Telefís Éireann para filmar la versión rioplatense de La Revolución no será televisada, documental que corroboró la tesis golpista en los acontecimientos vinculados con el derrocamiento de Hugo Chávez en abril de 2002.
Porque la decisión de rodar La Argentina no será televisada depende de las autoridades nacionales; este humilde escribidor propone aquí fotografiar al país víctima de la censura y la humillación, igualmente vital a la toma de conciencia colectiva sobre la intentona golpista en marcha.
Antes de comenzar, sepa el lector que a diferencia de lo que cabría de esperar en un hipotético documental televisivo, las líneas expuestas a continuación carecen de la participación estelar de la Michel de Nôtre-Dame del subdesarrollo, doña Lilita Carrió.
Su ausencia es justificada: no hay espacios para mentes enfermas, atrasadas y antidemocráticas en una república sana, fuerte y dispuesta a resolver sus problemas en paz, armonía y democracia.
Vaya pues la instantánea de la Nación que hoy por hoy está siendo amenazada de muerte.
Entre 2003 y el primer trimestre de 2008, la Argentina experimentó un proceso de desarrollo socioeconómico notable.
Registró tasas de crecimiento del PBI promedio del orden del 8,5% (según datos del FMI), convirtiéndose en el segundo de mayor crecimiento económico del mundo detrás de China y el primero de América Latina (más que duplicando el crecimiento de Brasil).
Su volumen de reservas internacionales pasó de 10.024 millones de dólares a 49.128 millones, mientras que la tasa de exportación de bienes registró siempre valores positivos, alcanzando picos inéditos del 33,7% (variación anual) en el cuarto trimestre de 2007 y 48,4% en el tercero de 2008.
Ese año, el PBI fue de 325.000 millones de dólares, situando a la economía nacional como la 31º del mundo en términos de producción y tercera detrás de Brasil y México, con el 7,7% del PBI regional.
En materia de PBI per cápita a paridad del poder adquisitivo, la Argentina ocupó el tercer lugar en América Latina, detrás de México y Chile.
Dicho nivel de crecimiento y desarrollo económico fue acompañado de una drástica disminución del desempleo (3,8 millones de puestos de empleo generados), pasando del 20,4% (2003) al 8,4% (primer trimestre de 2008), a la vez que apuntalado por un boom exportador que permitió al comercio argentino atravesar una etapa de sobresaliente prosperidad, tanto en sus aspectos cuantitativos como cualitativos.
En efecto, la Argentina vive desde entonces un muy significativo proceso de diversificación en términos de tipo de bienes exportados, con una alta participación de manufacturas industriales y agropecuarias.
Asimismo, y entre 2003 y 2009, las políticas macroeconómicas implementadas permitieron dar un nuevo impulso a la industria y a las actividades tecnológicas asociadas.
Según datos de la Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones (ProsperAr), el sector industrial de mayor crecimiento en este período fue el de Maquinarias y Equipos (superior al 160%), sector íntimamente vinculado al desarrollo industrial y tecnológico.
Pero eso no es todo.
El Gobierno nacional ha reactivado de manera decidida y coordinada sectores estratégicos de alto valor agregado científico y tecnológico.
En primer lugar podemos citar a la biotecnología.
En la actualidad existen cerca de 55 empresas biotecnológicas operando en la cadena agroindustrial y 35 centros de investigación en biociencias.
El 16% del gasto en actividades innovadoras y el 8% de las inversiones en I+D en la Argentina se orientan a este sector.
En segundo lugar, el país viene apostando fuertemente al desarrollo de las energías alternativas, la robótica, las actividades nucleares y espaciales, fundamentalmente concentradas en las empresas estatales INVAP y Enarsa, así como también en la Comisión Nacional de Energía Atómica y en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, esta última responsable de llevar a cabo el Plan Espacial Nacional.
Gracias a estas empresas y organismos, la Argentina no sólo fabrica satélites de vanguardia, reactores de última generación (de experimentación y en los próximos años de generación eléctrica), radioisótopos e instrumental nuclear médico, sino que consigue ganar licitaciones internacionales en las que participan empresas de Canadá, Alemania y Francia.
Al respecto, cabe mencionar que la Argentina se encuentra trabajando en la construcción de tres satélites de telecomunicaciones y en un proyecto para la construcción de dos satélites orientados a la gestión de emergencias meteorológicas y geológicas, aparatos que una vez finalizados serán los de mayor capacidad y tamaño de todo el hemisferio Sur.
Este reverdecer en actividades de alto contenido tecnológico derivó en un fortísimo desenvolvimiento del sector software, con cerca de 1.600 empresas registradas de las cuales el 60% son pymes y el 55% exporta sus productos al extranjero (en 2008 las exportaciones del sector representaron el 26% de sus ventas totales.
Desde 2003 las exportaciones crecieron un 364%).
Esta Argentina industrial, tecnológica y científicamente avanzada sólo es posible por su sostenida oferta de mano de obra altamente calificada, producto de su elevado nivel educativo.
A propósito, es justo señalar que las tasas de matriculación secundaria y terciaria son de las más altas de la región (los estudiantes universitarios cada 10.000 habitantes más que duplican el promedio regional, al igual que los científicos e ingenieros dedicados a la investigación y al dsarrollo tecnológico cada 1.000.000 de habitantes), ubicándose a mitad de camino entre los de Brasil y los de España o Italia.
El diferencial de formación de la mano de obra ubica a la Argentina como el país de Latinoamérica con la mayor cantidad de patentes por habitante registradas en las últimas cuatro décadas, lo cual a su vez lo posiciona como aquel con las mejores perspectivas de innovación para el quinquenio venidero y el cuarto en términos de emprendedurismo (ProsperAr).
Industrialización, caída del desempleo, obra pública y diversificación del aparato productivo a ritmos sostenidos durante un lustro rindieron sus frutos: en su tradicional informe Liveability Index de 2009, el diario inglés The Economist examinó la calidad de vida de 140 ciudades del mundo y destacó a Buenos Aires como la mejor de América Latina para vivir.
Hasta aquí, un fragmento, una parte de la Argentina censurada por el neoliberalismo mediático y político, tanto de izquierda como de derecha.
Pero no son el crecimiento y el desarrollo las únicas víctimas de la afrenta reaccionaria.
La crisis internacional y su impacto en la Argentina también fueron censuradas.
Y es que de no haber obrado así, automáticamente se hubiera destacado a la nación como una de las menos golpeadas a escala planetaria, y al paquete anticrisis del Gobierno como uno de los más eficientes implementados a la fecha, confirmando, entre otras cosas, lo acertado de la decisión de estatizar las AFJP.
Al respecto, algunas pequeñas consideraciones.
Según el Centro de Economía Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto (sobre la base de datos del FMI y The Economist), la tasa de crecimiento del PBI de la principal potencia industrial de la Unión Europea, Alemania, se desplomó de 3,3% en el segundo trimestre de 2008 a un -5,9% en el segundo trimestre de 2009.
Por su parte, Canadá pasó de 0,5% a -3,2%, Japón de -0,1% a -6,4%, Estados Unidos de 0,8% a -3,9% y España de 0,9% a -4,2%.
En América Latina, los países más afectados fueron México (de 1,6% a -10,3%), Brasil (de 6,8% a -1,2%) y Chile (de 4,8% a -4,5%). ¿Y la Argentina?
En igual período, la crisis global impactó de la siguiente manera: de 6,9% se cayó al -0,8%, aunque siendo uno de los pocos países en el mundo que aún mantuvo porcentajes de crecimiento positivos (2%) en el primer trimestre de 2009 (Alemania registró un -6,9%, Canadá -2,1%, Estados Unidos un -2,6%, España -2,9%, Brasil un -1,8%, etc.).
En materia de desempleo y desde junio de 2008 a igual mes de 2009, la Argentina pasó de 8% a 8,8%, Estados Unidos de 5,5% a 9,5%, México de 3,6% a 5,2% y Francia de 7,5% a 9,4%, para citar algunos casos.
En España, el país más castigado de la Unión Europea, el desempleo trepó al 19% (The Economist - 26/11/09).
La Argentina hasta aquí revelada es sistemáticamente excluida de los grandes canales y radios privados del país.
Darla a conocer disolvería en cuestión de meses la estrategia mediática golpista que, como se dijo al comienzo, busca convencer a la opinión pública de estar al borde de una guerra civil o de estar sometida por un gobierno dictatorial y fascista cuyo matrimonio presidencial es una pareja de lunáticos con ínfulas de zares o césares.
Y dar a conocer ese país es, justamente, la clave para neutralizar en el plano social y cultural la contrarrevolución en marcha.
El tiempo apremia.
Debemos tomar y hacer tomar conciencia de que una Argentina justa, industrial, científica y tecnológica – si bien a años luz de todo su potencial y repleta de contradicciones – intenta abrirse paso a fuerza de machete en un país provincializado, cubierto de soja, vacas y granos.
Con o sin la participación de Radio Telefís Éireann: luz, cámara, acción, y a rodar La Argentina no será televisada.
A denunciar el golpismo y a descubrir el gran país renacido en 2003.
NOTA DE LA NAC&POP: Impresionante aporte de Federico Bernal a un debate que el bloque antinacional se esmera en soslayar. Yendo a media máquina y con grandes lagunas de ejecución se ha logrado lo que Federico describe con la frialdad de los números. El ataque antikirchnerista no busca superar los logros del rumbo iniciado en 2003 liquidando viejas rémoras ideológicas, heredadas directamente del período anterior. Tampoco busca promocionar esa superación reemplazando equívocos y autodestructivos acuerdos con sectores íntimamente ligados al país heredado de la larga noche de medio siglo iniciada en 1955 con nuevas organizaciones políticas y transformaciones jurídico-institucionales que bloquean la eliminación de la hegemonía fisiocrático/imperialista. Por el contrario, pretende retrotraer lo ya andado y retornar, en cuanto sea posible, a la Argentina desvencijada y miserable del 18 de diciembre de 2001.Hoy más que nunca se impone reconstruir el frente nacional sobre bases completamente nuevas. Parte de esta tarea es la reconfiguración de raíz de la estructura social y económica del país, desde el punto de vista de la defensa nacional omnicomprensiva. El Estado tendrá que asumir, bajo formas cogestionarias y autogestionarias, una decidida participación no ya en la regulación y promoción de las tecnologías de punta sino en la producción, distribución y comercialización de los bienes estratégicos de la economía. El comercio exterior y las finanzas, además, tienen que dejar de ser para siempre asunto de economistas, para convertirse en lo que realmente son: actividades estratégicas y de defensa nacional, en el más alto grado del término, que tienen que someterse a un plan de conjunto coordinado desde el centro del poder político para beneficio del conjunto de la Nación.Aquellos que hoy intentan revertir lo logrado, por supuesto, se opondrán. El mejor ejemplo que tenemos para enfrentarlos es el que nos legan Cabeza de Tigre, si es necesario, y la planificación económica sabiamente impuesta por el General San Martín en las provincias cuyanas. En un país como la Argentina, el DNI no es garantía de patriotismo. La construcción de una patria es tarea a desarrollar. Elija cada cual dónde se ubica, y hágase cargo de las consecuencias de esa elección. NESTOR GOROJOVSKY/ R-P / NAC&POP nmgoro@gmail.com
Fuente: http://www.elargentino.com//
NACIONAL Y POPULAR
http://www.nacionalypopular.com/index.php?option=com_content&task=view&id=13566&Itemid=208
Cristina dijo también que "desde siempre tenemos un fuerte compromiso con la salud pública y defendemos el rol del Estado que debe estar allí junto a los más vulnerables" al asistir hoy al Hospital Materno Infantil Dr. Eduardo Oller de San Francisco Solano en el partido de Quilmes donde entregó una ambulancia de última generación y subsidios para ese centro sanitario.
